Artículo-homenaje sobre la "cantora" argentina Mercedes Sosa.
Me nace escribir “gracias”. Por esa creencia que habla de la vida en la tierra como sólo un paso más de un aprendizaje (que nos trae una y otra vez de vuelta para seguir nutriendo el alma), es que quizás la muerte no me asusta ni me entristece tanto como antes. Pienso eso con las despedidas familiares y también con la de estas figuras públicas que se transforman en parte de nosotros, compartiendo recuerdos que se mezclan con nuestro mundo íntimo. Son tantas canciones, tanta música que acompaña nuestros momentos, que es imposible no sentirlo así. Hoy muere MERCEDES SOSA y siento algo similar a cuando se marchó Benedetti: que fortuna ser artista, porque en verdad no te mueres nunca. Mientras siga habiendo maneras de leerlos, verlos o escucharlos, están ahí, permanentes... y vigentes.
De la "cantora" sólo quiero recalcar un punto que me parece digno de homenaje. En una cultura como la que vivimos donde se ensalza la juventud como un valor en sí, y no por las obras que de ella se desprendan, la Negra dejó un legado enorme: la integración de los estilos, y por consecuencia, la integración generacional. Yo la empecé a tomar en cuenta gracias a su versión de “Cuando ya me empiece a quedar solo”, de Sui Generis, ca
Artículo sobre la presentación del músico Kevin Johansen y el ilustrador Ricardo Siri, “Liniers”, el jueves 13 de agosto de 2009 en el Teatro Oriente de Santiago, Chile.
Son cerca de las nueve de la noche, hace frío en Santiago y el día ha resultado pesado. Mientras hacemos la fila para ingresar, empiezan a salir caras alegres en dirección opuesta: son los espectadores del concierto agregado a última hora y que empezó cerca de las siete y media. Sé que vengo a ver a KEVIN JOHANSEN, pero no tengo idea de qué se trata la participación de LINIERS, el dibujante. Sí, las últimas han sido de esas semanas en que casi no leo la prensa, blogs ni nada que ayude a informarme, así es que sólo sabemos que venimos a ver a un músico que nos gusta mucho. Y claro, mi compañera de concierto está un poco en las misma que yo, entonces cuando vamos caminando hacia las primeras filas del Teatro Oriente y vemos que en la derecha del escenario existe una silla con la guitarra del argentino y un par de instrumentos más, comentamos “ah, perfecto, será un espectáculo ultra-acústico... íntimo”, pero cuando nos acomodamos y observamos una mesa de dibujo en la izquierda, nos reímos y comentamos: “ésta va a ser una de esas noches especiales que no se olvidarán”.
Artículo sobre el álbum "Almismotiempo" de Camila Moreno.
Me siento tranquilo otra vez. Con CAMILA MORENO siento que puedo seguir preocupándome de mis cosas en paz, porque virtudes fundamentales como la rebeldía, el contenido y la energía ya están solucionados con sus canciones y su actitud. Y así como las chicas han refrescado la forma de relacionarnos con el poder en la vida diaria (la presidenta de Chile es el paradigma, no la “ejecutiva exitosa pedante” de falda ajustada), en el arte y en la música crearon una nueva necesidad, una tendencia que no es otra cosa que un signo de los tiempos. Camila Moreno, La Monine, Sabina Odone, Natalia Molina, Martina Lecaros, Claudia Stern o Carolina Holzapfel y Marcela Moreno (Bendita Prudencia), han fortalecido una escena musical al unirse a nombres como Muza (Sol Aravena), Francesca Ancarola, Magdalena Matthey, Colombina Parra, Anita Tijoux, Javiera Parra y Denisse Malebrán, entre otras exponentes de la música hecha en Chile, contemporáneas todas de creadoras extraordinarias que escucho una y otra vez como Juana Molina, Florencia Ruiz y María Eva Albistur (Argentina); Annett Louisan (Alemania); Ana Prada (Uruguay); Coralie Clément, Olivia Ruiz, Emilie Simon y Camille (Francia); Fiona Apple, Norah Jones y Aimee Mann (E. Unido
Presentación de la francesa Coralie Clément realizada el sábado 4 de abril de 2009 en el Centro Cultural Amanda en Santiago, Chile.
El enfoque de este comentario podrá parecer bastante pueril y superficial para algunos, pero aseguro que está escrito desde la más pura honestidad. Me explico. Resulta que cada vez que vuelvo a ver las imágenes de The Beatles o Elvis tocando en vivo, donde ejércitos de mujeres parecen estar al borde de la histeria y el éxtasis colectivo, siento que pasan y pasan los años, pero comprendernos entre hombres y mujeres parece tarea imposible. Quizás sólo sea mejor gustarnos, necesitarnos y punto, porque traducir actitudes y emociones se hace para uno y otro lado una tarea muy difícil de conseguir. Pero la noche del 3 de abril en el Centro Cultural Amanda, mi cabeza se daba tiempo para repasar estas cavilaciones en medio de las melodías de la francesa CORALIE CLÉMENT, porque algo del modelo femenino se apoderaba silenciosamente de mi cabeza. No era un hombre en el escenario ni una chica en la platea, sino todo lo contrario. Por primera vez me estaba sintiendo próximo a eso de enamorarse de un artista, de querer adularlo, lanzarle papelitos con el número telefónico, enseñarle los senos y regalarle prendas íntimas como expresión de devoción. Sólo cinco metros me mantuvieron separado de ella durante unos 80 minutos y c
Impresiones sobre el concierto de Salif Keita efectuado el 21 de enero de 2009 en Santiago, Chile.
La sensación de pisar el prado del Parque Araucano fue divertida. Fue como haber vuelto al día siguiente de la presentación de Goran Bregović. Como que no había pasado todo un año en medio de ambas fechas… ¡Eso! Como que los aires estivales hacen de Santiago una ciudad tan bella (amo Santiago en verano), que los buenos momentos se quedan pegados en la memoria con su propio calendario. Eso es lo primero. Que ver un concierto a pata pelá echado en el pasto hasta altas horas de la noche es maravillosamente agradable. Si tan sólo la foto de Spencer Tunick hubiese sido en enero, en un lugar como ese y con una temperatura similar... “Santiago a Mil”, el carnaval cultural que cada verano llena las salas y los espacios públicos de la capital de Chile con teatro, danza y música, nos regaló ahora la presencia de SALIF KEITA, un gran maestro de música nacido en Mali que brindó un espectáculo por el que yo pagaría a ojos cerrados... claro, con los valores que se cobran en Chile es posible que pronto los tuviera que abrir. Conciertos gratuitos como este me parecen un regalo casi inmerecido, al menos para mí.
Artículo sobre Natalia Molina, cantautora chilena, y Annett Louisan, cantante alemana.
La alemana pasea su música ante espectadores formados en un ambiente de respeto y aprecio por las expresiones artísticas; la chilena tiene que vérselas muchas veces con personajes mal educados (flaites con cartón) que no paran de hablar e interrumpir mientras canta. La rubia trabaja con una infraestructura de primer mundo en todos los escenarios en que actúa; la morena debe darse vueltas en pequeños escenarios, incómodos la mayoría, pero llena de energía para tocar. La europea tiene un público objetivo de casi 100 millones de germano-hablantes; la chilena, más de 400 millones de personas divididas por sus cerrados mercados artísticos de países que no aceptan el acento distinto de sus vecinos, sin olvidar a un gran porcentaje de seres que tiene la cabeza puesta en Estados Unidos más que en su propia cultura hispano-parlante. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias tan desiguales, ambas imponen sus repertorios con seguridad, creatividad y muchísima dulzura. Al pulsar play sólo te dejas llevar por buenas canciones. En ese “escenario”, ambas “compiten” con igualdad.
Artículo sobre las cantautoras La Monine (Chile) y Sofia Talvik (Suecia).
Sé que en algún momento tendré que referirme más extensamente a ellas, pero tengo una necesidad de clavar una banderilla con sus nombres ahora, porque es lo que estoy escuchando y son parte de todo un cúmulo de “estrellas” nuevas para mí. En este caso en particular, quizás si lo único que una a ambas sea esa suavidad de sus voces que se tornan fuertes en las sensaciones. Separadas por miles de kilómetros, todo un océano, muchos usos horarios y una línea del Ecuador de por medio, han hecho circular su trabajo en la red como fuente fundamental de contacto con un público especial, ese que anda buscando nuevos referentes en medio de una caterva de músicos nóveles que suenan como viejos y viejos que siguen tocando lo de siempre… y han conseguido derribar bastantes mitos sobre la difusión de la música.
Sofia Talvik. Cuando la industria discográfica busca en todo el mundo poner restricciones en relación al uso de internet y nuevas tecnologías, asoman músicos que, tan usuarios que son de estos artilugios como nosotros, se entregan voluntariamente a sus fanáticos para ser capturados en esta red de fuerzas creativas y auditoras que tejen unidas con toda nat
Artículo sobre el álbum "Tiempo" de Oscar Andrade. ¡Qué emoción!... mmm... ¡Atención!
Hasta el verano de 1982, el autor de este álbum era un músico al que sólo había visto un par de veces en televisión y del que reconocía por lo menos tres canciones: "Reencarnación", una hermosa composición que sacó el segundo lugar en "Chilenazo", un programa de canciones folclóricas del canal de la Universidad de Chile (hoy esa estación es privada, se llama Chilevisión y se especializa en farándula). Esta canción "folclórica" había llamado mi atención de infante por ser tan distinta de lo que enseñaban en el colegio, como "cantarito de greda de Peñaflor, tu agüita es clara y pura como mi amor" o "Chile, Chile lindo, lindo como un sol, aquí mismito te dejo, hecho un copihue mi corazón". Profundo. Aquí Óscar Andrade recurre a un diálogo con los hombres originarios, homenajeándolos y rescatando su legado cultural para las nuevas generaciones ("y el silencio ha juzgado / tu destino en mi historia / que su origen cambió / por el modernismo oculto / ¿Dónde estás tú / hombre del sur? / y en tu viaje por mi siglo / te has cansado de tratar / que tu moderna versión / no olvide a su original"). Con los años descubrí además que "Reencarnación" incluía armonías y acordes desp
Artículo sobre la trayectoria del músico Subhira (Rodrigo Cepeda).
Si hay un músico que a través de su obra me sacó de los esquemas rígidos a los que mi trabajo y mi pasado musical me tenían acostumbrado y amarrado, ese es Subhira… o simplemente Rodrigo Cepeda. Su primer álbum marcó tan profundamente mi sensibilidad, que fue uno de los pocos sonidos que acompañaron mi viaje a las tinieblas musicales en las que vagué durante buena parte de los ’90 y el inicio del nuevo siglo, sin encontrar nada que me identificara y me reencantara... ¡qué importante es tener una banda sonora que acompañe nuestras propias historias!
El piano que evoca las travesías de este músico por los parajes del sur de Chile y de otras circunstancias de su vida de las que fui testigo en una pequeña parte (“Cahuelmó”, 1995), es tal vez tan provocador como propuestas más ruidosas o “comerciales” que inundan nuestros oídos, incluso en la escena indie, porque bordea la melancolía y la belleza, en un juego al límite entre la tristeza y el goce. “Cahuelmó”, “Sofía”, “Seng Po” y “Asturias”, por ejemplo, son ensoñadoras y nostálgicas a la vez, llenando espacios, desenterrando recuerdos, provocando la imaginación de diversas s
¿Los chilenos nos acordamos del folclor sólo para las fiestas patrias? No en mi caso, por lo menos. Guardo en mi cabeza y en mi corazón un pedazo enorme de canciones con raíces indígenas y urbanas, mi principal fuente de folclor. Son fundamentales para mí las obras de Violeta, Víctor, Los Jaivas, Inti Illimani y tantos más que han esparcido la semillita de sonidos originales por nuestros oídos.
Y para que nadie pierda el espíritu ganado en estos días de carnaval, les regalo (y me regalo) "mi cueca favorita", una con verdadero contenido en su letra, como no hay muchas, recogiendo el testimonio en una posta de canciones inteligentes con ritmo cuequero empezadas por maestras y maestros como Violeta Parra, Lalo Parra, Roberto Parra, Nano Núñez, Víctor Jara y Florcita Motuda, entre otros.
La fusión con el jazz y el rock también ha sido una manera excepcional de multiplicar los destinarios de esas creaciones. El autor de "Frutillas", quizás una canción considerada menor en todo su repertorio, es un músico que llegó al planeta en alguna nave espacial para regalarnos armonía a través de las canciones, de la reflexión y de la alegría. Un brasileño-chileno... o chileno-brasileño... un hijo del sol luminoso