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Cuando oí a Salif Keita bailé...|23/01/2009 17:48| Impresiones sobre el concierto de Salif Keita efectuado el 21 de enero de 2009 en Santiago, Chile.
A diferencia de lo que la prensa “especializada” de espectáculos anunciaba, más que una fiesta para bailar (que también lo fue), se trató de una clase magistral de música. Me perdonarán la confianza, pero no conozco mayormente su repertorio, entonces todo lo que emergía del escenario era prácticamente una novedad, salvo un par de canciones que sí conocía.
La clase también incluyó una buena dosis de “humildad”, algo que la industria se encarga de quitarle a muchos músicos y que tan importante es, precisamente, para enarbolar las banderas de “lo magistral”. Los 10 profesores que pisaron el escenario tienen la técnica suficiente para hacer solos que provocarían el delirio de las masas, seguido del inconfundible ritual en que público regala cuotas desbordadas de ego al artista. Sin embargo, cada vez que eso estuvo a punto de ocurrir, el mencionado protocolo era detenido desde la vereda de los propios intérpretes… un aviso de que lo importante es el todo, que la reina es la canción, y no la pirotecnia del virtuoso. El bajista MIKE CLINTON, por ejemplo, ese ser genial que llevaba todo el pulso de la banda, a veces no necesitaba más que marcar la nota para envolverlo todo, para llenar de swing el ambiente y sobre el que se sostiene todo un grupo. Pero cuando era necesario, sólo cuando era necesario, lucía una técnica francamente alucinante.
Qué bello momento fue cuando Salif Keita se quedó solo con su guitarra. Fueron dos interpretaciones conmovedoras y emocionantes, también de poquitos acordes, pero llenos de figuras y variaciones que, mezcladas con su voz, lograban crear un ambiente difícil de describir para mí. No era ese silencio serio, ni tampoco la melodía de sonrisa fácil. Keita tocando maravillosamente la guitarra creó un ambiente de tensión intermedia. No sé encontrar palabras… ¿así se describirá lo mágico? Ves El final, en cambio, con esa publicitada imagen de espectadores bailando en el escenario, me resultó precisamente la postal marketera de un espectáculo que no requiere de esos clichés. Es tan bello todo lo que expone este músico africano, que no es necesario replicar fórmulas como esas. Claro, porque el baile de elegidos por la casualidad podría ser emotivo y festivo; el baile de los invitados VIP, en cambio, parece más bien el desorden aprendido en un guión escrito en fotos de prensa o en algún video “telefónico” de Youtube.
Insisto. ¿Dónde debo depositar el dinero de la entrada al show? Sonidos tan maravillosos y un carisma y calidad musical como la del albino malí, es un regalo que no estaba en mis planes y creo que tampoco en las cerca de cuatro o cinco mil personas que asistieron a la cancha del estadio fantasma de la U, el Parque Araucano. Esta es música para el corazón, para cargar la pila del alma, para andar contentito por la vida. Ahora entiendo mejor a Chico Cesar: no sólo bailé cuando lo oí… cuando vi a Selif Keita “aprendí”.
por Denis Leyton
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Comentarios Opina AquíUn buen concierto se distingue a la hora de expresarlo... Denis tus palabras lo demuestran, que sentir la música de Selif Keita es más que especial.. Un saludo y gracias por transmitirnos la magia de ese momento. Fecha: 24/01/2009 07:52
un deleite un acorde sostenido en la sencillez de su musica.... se agradece la gratuidad. me siento pagada.... Fecha: 28/01/2009 21:37
Llegue a Salif Keita por leer un bloog de escritores latinos. Lo busque en internet y de inmediato me enamore. Despues lei su historia particular, que no deja de ser tan particular como su musica. He buscado la traduccion de sus letras. Aqui en mi pais nadie sabe nada de el. A traves de tus palabras imagino lo que debe haber sido estar ahi. Gracias por trasmitirme esa magia. Fecha: 23/03/2009 22:40 ![]()
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