La literatura universal nos ha regalado desde tiempos inmemoriales relatos en que animales actúan con características humanas. La mitología, por ejemplo, está cargada de fábulas e historias con personajes de estas características, en especial híbridos, mitad humanos, mitad animales. Cómo olvidar las "Fábulas" de Esopo y, más cercano en el tiempo, los "Cuentos de la Selva", del uruguayo Horacio Quiroga. Esta figura se ha empleado preferentemente para el relato infantil, algo que en el siglo 20 entendieron perfectamente los creadores de dibujos animados, que nos llenaron de personajes como don Gato, Pepe Pótamo o la Pantera Rosa, donde animales parados en dos patas se encargaban de hacernos reír y pensar. Y también había osos, como Yogui y Boo Boo.
En 1970 el argentino Mauricio "Moris" Birabent daba a conocer “El Oso”, que yo conocí en la versión de Celeste Carballo en el ya lejano “Por qué Cantamos” y que después formó parte de la banda sonora de “Tango Feroz” (Marcelo Piñeyro), con la versión del hijo de su autor, Antonio Birabent. Esta canción tuvo la gracia de ponernos en el lugar de un animal para comprender el verdadero concepto de la libertad. Pero fue otra canción nacida de la sensibilidad de un argentino la que me dejó huellas más profundas. No era Yogui sino Melquíades o Leoncio. En 1983 Juan Carlos Baglietto sorprendía con una canción distinta. Ya no era la pena inclemente de “Era en abril”, ni la divagación existencialista de “La vida es una moneda” (que Fito Páez compuso para él a los 17 años).
Se trataba de “Carta de un león a otro”, algo así como un tango tocado por una guitarra electroacústica muy presente y un leve acompañamiento de teclado en el estribillo. Es que había que dejar vía libre a la voz de Baglietto... y al mensaje de la letra.
Esta creación es obra de un compositor de tangos santafecino nacido en 1933, Chico Novarro, un músico que pasó por orquestas de jazz y el Club del Clan (la versión argentina de la Nueva Ola), hasta que se decidió a componer tangos. En esta canción sorprendió con una letra imposible de no tomar en cuenta, alejada de su estilo, en donde un león en cautiverio le escribe una carta a su hermano que está de gira con un circo. Su letra representa totalmente mi manera de pensar y ver la vida. No hay más análisis que hacer, sólo escucharla y tatuar su mensaje en nuestros cerebros.
Escuchas CARTA DE UN LEÓN A OTRO Track 6–“Baglietto” (1983)
Perdón, hermano mío, si te digo que ganas de escribirte no he tenido No sé si es el encierro no sé si es la comida o el tiempo que ya llevo en esta vida.
Lo cierto es que el zoológico deprime, y el mal no se redime sin cariño, si no es por esos niños que acercan su alegría sería más amargo todavía.
A ti te irá mejor, espero viajando por el mundo entero aunque el domador, según me cuentas te obligue a trabajar más de la cuenta.
Tú tienes que entender, hermano que el alma tiene de villano al no poder mandar a quien quisieran descargan su poder sobre las fieras.
Muchos humanos son importantes silla mediante látigo en mano.
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Pero volviendo a mí, nada ha cambiado, aquí desde que fuimos separados hay algo, sin embargo, que noto entre la gente, parece que miraran diferente.
Sus ojos han perdido algún destello, como si fueran ellos los cautivos yo sé lo que te digo apuesta lo que quieras que afuera tienen miles de problemas.
Caímos en la selva, hermano y mira en qué piadosas manos su aire está viciado de humo y muerte y quién anticipar puede su suerte.
Volver a la naturaleza sería su mayor riqueza allí podrán amarse libremente y no hay ningún zoológico de gente.
Cuídate hermano yo no sé cuando Pero ese día viene llegando.
Hola, ¿puedo hacer una pregunta?. ¿Cuál es el significado de la canción El Oso (de Moris)?. Un amigo y yo tenemos un debate acerca de su significado, y prefiero recurrir a alguien mucho más enterado tanto del contexto, como del autor. Muchas gracias.