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Hasta ahora no he escrito nada sobre canciones sueltas. Es que no todo es discos, bandas de sonido o conciertos. A veces la música no es más que una canción que se te guarda para siempre en la memoria, como fiera guardián de los recuerdos, de etapas importantes, o de nuestra forma de pensar. Muchas de ellas, incluso, son el indicio solitario del paso de algún artista que jamás trascendió con su repertorio, pero sí con un tema. En el caso de esta primera canción fundamental a la que hago referencia, su autor es pilar escencial de la historia de la música latinoamericana, uno de los héroes de la independencia cultural del continente, el señor Víctor jara. Y tal como expresa su letra, esta canción va más allá de armonías, melodías o arreglos. “Manifiesto” es quizás el más claro ejemplo del significado de lo que para mí representa una canción: contenido, sentido, representación.
“Yo no canto por cantar, ni por tener buena voz”. Esos versos marcan una distancia considerable con el músico que sólo ejecuta con maestría los instrumentos o entona con gracia su voz. A ellos siempre me he referido como “funcionarios” musicales. Para mí, la canción se torna una obra completa cuando esas ejecuciones se funden con un discurso, ya sea un simple desahogo amoroso, o bien el más desgarrador manifiesto existencialista. Ahí es cuando el músico se transforma en artista, el representante del pueblo destinado a interpretarnos en el escenario: “Que el canto tiene sentido / cuando palpita en las venas / del que morirá cantando / las verdades verdaderas“. Esta canción selló la inmortalización de un hombre y su obra, una que no se acalló con las balas de un grupo de cobardes y traidores militares de la época.
"Manifiesto" profundizó en mí mucho más su sentido durante la década de los ’90, en donde la línea divisoria de la obra con contenido y la netamente comercial, se borró, mezclándose en un peligroso canto a la nada y consiguiendo que una generación completa, creciera escuchando sólo sonidos sin mensajes. Por supuesto, hubo dignas excepciones como el hip-hop o algunas bandas funky, las que ocuparon muy bien ese lugar, el de la canción valiente a la que se refiere Víctor Jara, esa que “siempre será canción nueva”.
Yo no canto por cantar | ............ | Que no es guitarra de rico |
por Denis Leyton
más información en
Sitio Oficial de la Fundación Víctor Jara
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