Comentario sobre la presentación de Chico Trujillo efectuado el 18 de julio de 2008 en el Café Zapata de Berlín, Alemania.
Admiro profundamente a los que saben bailar salsa. Más que por lo estrictamente musical, destaco ese estilo como un diálogo sensual sumamente útil, por ejemplo, para la soltura del isquion, el ilion y el pubis angelical. Sin embargo, ¿quién dijo que por vivir en algún miserable punto del continente americano me tiene que gustar necesariamente ese ritmo o, más aún, saber bailarlo?
En el hemisferio norte hay personas que sólo asocian a Latinoamérica con “para bailar la bamba”; otros se han abierto a bailar en clubes a Ricky Martin, Shakira o Juanes (¡diablos!); pero para muchos la salsa es la banda sonora de este pedazo del mundo. Pero todos sabemos que América no es sólo Estados Unidos o el Caribe.
Es lo que pensaba cuando me encontraba en el Club La Cucaracha de Berlín (al lado del restaurante mexicano del mismo nombre), asediado por los insistentes “¡ya, pues, baila!” de mis compañeros. Uno de ellos, experto y admirable bailarín, no cesaba de dar clases de buen ritmo a cuanta señorita se le cruzara por delante. La verdad es que daban ganas de imitarlo sólo para que la cortaran con el “ya, pues, saca a bailar alguien” (¡igual que cuando iba a las fiestas de quince!)… y, claro, también para poder congraciar a tanta dama europea sola que espera que algún galán latino la saque a dar vueltas en la pista. Hasta que el otro amigo te salva y te dice: “vámonos, te voy a llevar a otro lugar que sí te va a gustar”.
Con sólo cruzar la Oranienburgerstrasse, en el barrio de Mitte, y caminar algunos metros por la vereda de los puestos de venta de currywurst, bratwurst y cerveza, en medio de atractivas prostitutas multilingües que pagan impuestos, se llega al Kunsthaus “Tacheles”, un centro cultural símbolo de la cultura alternativa de la era reunificada, y donde funciona el famoso “Café Zapata”. Si bien de entrada me encontré con gente bailando a Madonna, lo que vendría después sería mi constatación empírica a distancia de que no es salsa lo que se mueve en el ADN de los chilenos. Folclóricamente hablando, mientras cantamos cuecas choras, bravas, chilotas, payas, tonadas y música andina, es cumbia lo que mueve nuestros pies… incluso los míos. Así me quedó claro cuando entre americanos que hablan español y portugués, turcos curiosos y un centenar de nativos alemanes, me dejé llevar por el mismo ritmo que renegué hace tantos años nuevos, o tantas fondas de fiestas patrias atrás. La cumbia es parte de nuestro espíritu, con subgénero incluido, la “cumbia chilena”, esa de Giolito y su Combo, La Sonora Palacios o la tremenda Sonora de Tommy Rey, pero que desde hace mucho tiempo ha encontrado un espacio importante en músicos contemporáneos que la han incorporado a sus repertorios, algo fusionada con el reggae, el ska o la samba, más la influencia del bolero, la rumba o la cueca. Así es como la cumbia suena renovada en un par de canciones de Joe Vasconcellos; en “La Orilla” de Santo Barrio; “Andrea” de Juana Fe; o en “Exótica” de Cholomandinga.
Como ocurre casi todas las noches en el Zapata, quienes subieron al escenario fueron los integrantes de “Chico Trujillo”, la banda liderada por Aldo Asenjo, el Macha, proyecto paralelo a su otra agrupación, “La Floripondio”. Si bien sus interpretaciones mantienen el espíritu de los clásicos como Luisín Landáez, sus canciones han incorporado la experiencia rockera de sus integrantes, lo que le otorga una potencia inusual al género.
Así, los oriundos de Villa Alemana que se pasan la mitad del año en Alemania, reventaron el lugar con cumbias en medio del viejo continente, en una ciudad que abre sus sentidos a cuanta propuesta novedosa se le presente. La magia de Berlín es la tolerante convivencia de lo antiguo con lo reciente, de lo estridente con lo apacible… de la electrónica con la cumbia.
Escuchas CONDUCTOR track 3, álbum "Cumbia Chilombiana"
Cuando en 1989 Rod Stewart se presentó por primera vez en Chile en el Nacional, una compañera de curso que venía precisamente de Alemania comentaba con ironía “qué extraño inglés cantan los chilenos”, aludiendo a esa costumbre nuestra de cantar el repertorio completo del artista preferido… aunque sea en griego.
Es lo que ocurría aquí con los turcos, que repetían los coros sin entender mucho quizás (“está la escoba, está la escoba”), pero manifestando con su canto que la sensación musical no es una ciencia exacta, sino una expresión subjetiva, alegre y a prueba del ridículo. Los alemanes en cambio, y en especial ellas, aportaban una sensualidad cumbianchera inusual, quizás por desconocer la cadencia de esta música. Apoyadas en su botella de cerveza y moviéndose de una manera más propia de la música electrónica, regalaban una sutil coquetería a este ritmo.
Esa noche Berlín se puso "picante"… se puso sabrosa (“se acaban las papas, se acaba el maíz… y la cosecha de mujeres, ¡nunca se acaba!”). Esto no era una expresión surrealista de Roberto Matta apreciada en el Reina Sofía, ni Vicente Huidobro publicando manifiestos en París, ni tampoco era una librería con las obras completas de Neruda. Claramente no era el aprecio artístico-político hacia nuestros artistas exiliados.
Y si bien tampoco era Violeta Parra exponiendo sus arpilleras en el Louvre, quizás sí había algo de ella como cuando conquistó los corazones francófonos con sus canciones tan, pero tan populares y chilenas.
Esto era lisa y llanamente cumbia en el centro de Europa.
Este género musical es la expresión más libre que ha encontrado el pueblo de Chile: una cadencia sencilla, un baile sin coreografías ni pasos complejos y, por sobretodo, letras cargadas de doble sentido (“ay, qué le pasa, qué le pasa a mi camión, qué le pasa, qué le pasa que no arranca, con tan buena, con tan buena transmisión, ¡que está dura, que está dura la palanca!”).
Es el espacio perfecto de liberación para una sociedad a la que le cuesta decir las cosas por su nombre, por lo que se especializa en poner sobrenombres y en usar metáforas a destajo. El frío nos hace tímidos, por lo que nos acostumbramos a actuar en grupo. Todo eso revuelto en una juguera, produce una comunidad que se dice pilla, pícara o astuta, que bordea la mayoría de las veces el mal gusto, con un pésimo nivel de comprensión de lectura, pero que encuentra en el humor de la cumbia chilena la manera más certera de exteriorizar su forma de ser. Los “Chico Trujillo” lo han resumido como “cumbia chilombiana
Ves LA ESCOBA en vivo en el "Café Zapata" (2007)
Yo creo que el contenido de las cumbias deja bastante que desear (“ay, el niño salió de misa y se encontró una medallita”), pero la evolución a temáticas más inteligentes que vayan de la mano con el estilo musical (que no pongo en discusión), hará de este género una alternativa aún más potente, como ya lo demuestran las letras de Joe Vasconcellos (“Seis de la mañana”, “La Gloria de Chile”) y esta arremetida internacional de “Chico Trujillo” con su cumbia, boleros y cueca.
Y claro, en esta pista sí que hubo baile, intercambio de banderines y firmas de tratados internacionales: ¡Qué bonitas se veían los alemanas bailando al son de “no me busques, no, no, no me busques… cuando yo me vaya no me busques”!
Bella descripción del panorama. Llena de entusiasmo y patriotismo. Orgulloso de lo nuestro, en ese lugar tan lejano y distinto. Me gustó tu artículo. Ahora soy una fan más de Chico Trujillo, jajaja. besos.
Hola Denis ! Yo soy Sander de SOUZA, creador y administrador francés de "Blog It And Share It !", la aplicación Facebook en la que ha añadido su blog. Estaba pasando en los sitios Web registrados, y voy un sitio ESPAÑOL ! Es una casualidad alegre porque querría traducir mi aplicación en español, italiano y alemán. Voy a hacer la traducción española, y voy a pedir a traductores que me traduzcan en las otras idiomas. Uh... he aprendido español durante más que cuatros años, pero sólo entiendo una parte de sus artículos, tengo que practicar mi idioma ! (No tengo '!' al revés, perdón para mi ortografía y mis sintaxis...)
De todas maneras, soy muy contento tener un espanyol en mi base de datos !
Muchísimas gracias haberlo añadido esta aplicación Facebook y haberla hacer descubierto a todos sus amigos !
----------------------------------------- Sander de S. ("SandDS El Programador loco" para los amigos !) http://lesprogrammeursfous.free.fr http://lesprogrammeursfous.free.fr/blog http://www.facebook.com/group.php?gid=25582761356 http://apps.facebook.com/shareyourblog lesprogrammeursfous@free.fr
Muy bueno tu relato descripcion total de sensaciones.Hace poco me hice fan de los chico trujillo y mi familia tammbien, es com la nueva vieja cumbia chilena.Mañana los veo en la quinta .Felicitaciones.